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Breve radiografía del Estado Plurinacional

Del: 16 Mayo 2018

David Ali Condori

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Desde la percepción liberal, se asume que el Estado es el garante del orden y  la convivencia pacífica; mientras que el pensamiento marxista sostiene que  el Estado es un órgano de opresión. Por esta razón, Marx y Engels proponían su extinción, porque solamente representaba a los intereses de la clase dominante. En Bolivia, históricamente el Estado fue un ente represor  de los pueblos indígenas y sectores populares, por eso hubo grandes levantamientos, como el de octubre de 2003. 

 

Sin embargo, el año 2006  Evo Morales llega al poder político cargado de promesas e ilusiones con el fin de transformar la vieja política colonial. En ese contexto, el mismo año se instala la Asamblea Constituyente para refundar  Bolivia. Después de varias peripecias, como la disputa por la capitalía entre La Paz y Sucre, esta instancia deliberativa  termina instituyendo el Estado Plurinacional,  que reconoce a las 36 naciones originarias. 

Desde la  promulgación  de la nueva Constitución Política del Estado (CPE), en 2009, aparentemente se inaugura una nueva etapa en la historia de Bolivia; es decir, el periodo del Estado Plurinacional, donde supuestamente se han efectuado grandes transformaciones políticas. Pero en realidad, ¿qué  cambios existen en el Estado Plurinacional o simplemente hay continuidades con relación al viejo Estado republicano? Además, ¿a quiénes realmente representa el nuevo Estado? Estas preguntas guiarán nuestra reflexión.

El pensador alemán Max Weber, a principios del siglo XX,  sostenía que sociológicamente  el Estado moderno se podía definir como una asociación política que ejerce la violencia física. Este pensamiento, en el contexto boliviano del siglo XXI, al parecer tiene mucha vigencia, porque el Estado Plurinacional  se fundamenta en esa racionalidad, por eso ejerce la  violencia contra los que discrepan con el “proceso de cambio”.

Desde esa perspectiva, quienes detentan el poder del Estado Plurinacional  practican la  violencia física por medio de la Policía y las Fuerzas Armadas. Por ejemplo, el Gobierno reprimió a los  indígenas del Tipnis, discapacitados,  vecinos de Achacachi y a otros. Pero también, el  Estado ejerce la violencia simbólica a través de los medios de comunicación, generando una guerra mediática de descalificación al adversario, bajo la lógica bivalente aristotélica de amigo-enemigo.

En consecuencia, el carácter colonial del nuevo Estado no  ha  cambiado en su esencia, se sigue fundamentando  en una ontología de la dominación, bajo la relación sujeto-objeto. Los únicos sujetos  son las élites gobernantes y todos los demás son objetos gobernables que deben  obedecer. Bajo esta forma instrumental de la política el  fin último es reproducirse en el poder. Ahí no vale la ética, ni la moralidad, tampoco hay sentimientos, lo único valido es permanecer dirigiendo el Estado.   

El Estado Plurinacional, como en tiempos del Estado republicano, también sigue representando a una minoría que tiene el poder político y económico, y no así a la sociedad en general.  Así como antes, la élite señorial gozaba del Estado, ahora se privilegia  una nueva oligarquía que gobierna a nombre del pueblo. Aunque, en los discursos y papeles el Estado dice ser  inclusivo  y hasta, gobernado por el pueblo,  en lo fáctico es excluyente y represor de los sectores populares. 

Para terminar, queremos señalar que necesitamos  repensar el Estado Plurinacional  y superar su carácter colonial del poder como dominación y privilegio de una minoría. Y eso sería posible desde un ámbito de exterioridad al orden vigente, tal como diría el investigador  Rafael Bautista.  En otras palabras, eso implica pensar desde el horizonte de nuestros pueblos indígenas, donde la política es como servicio y no precisamente dominación. Tampoco el poder se concentra en una élite, sino se dispersa en la multitud.  
 

David Ali Condori es sociólogo.

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