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PodArte, un emprendimiento de altura, pasión y adrenalina

Del: 13 Diciembre 2017

Los Tiempos

Adrenalina, trepar, caerse o no caerse, balancearse, alcanzar la punta del árbol de 20 metros de alto, comenzar a podar, deslizarse de rama en rama quitando las ramas secas y las enfermas, dejar el árbol rejuvenecido… Probablemente es uno de los emprendimientos más extraños y peligrosos de nuestro medio.

Se trata de un equipo de cinco jóvenes, técnicos forestales, que tenían previsto un proyecto de leña ecológica, pero, con el tiempo, por la demanda y debido a que nadie más lo hacía en nuestro medio, hicieron un viraje en su emprendimiento para ofrecer sus servicios de poda de árboles, sin importar la altura y poniendo en riesgo  la propia vida.

Se trata de Mario Jaldín, Richard Bustamante, Bastián Breher y Florian Pellhammer, como fundadores de la nueva empresa PodArte. A ellos se les unió, más tarde, Boris Antequera.

Según explica Mario Jaldín, algunos miembros del equipo, además de haber estudiado Ingeniería Forestal, habían pasado cursos de arboricultura en Alemania, por lo que tenían conocimientos de las técnicas básicas de trepar árboles (técnica internacional de Tree Climbing), de modo que el siguiente paso fue invertir en la compra de equipos y de un pequeño camioncito, con el que el equipo se desplaza al sitio de trabajo.

¿Y su mercado? Mario recuerda que por su primer podado, que les tomó una jornada de trabajo, les pagaron 20 bolivianos. No importaba. Había que hacerse conocer, hasta obtener contratos más rentables. Ellos consideran que su primer trabajo de verdad fue la poda de los más de 80 árboles del Centro Simón I. Patiño, que en ese entonces, estaban cargados de ramas secas, que eran un peligro para los visitantes y para el mismo árbol. Les tomó casi 25 días, pero valió la pena.

A partir de allí, los pedidos comenzaron a llegar, y sus clientes son, sobre todo, instituciones, como Elfec, alcaldías de provincias, colegios y otros. A diferencia de Europa, dicen los miembros del equipo, en Bolivia, aún no hay la cultura del podado de un árbol, y los vecinos del centro de la ciudad, prefieren ser ellos mismos quienes mutilen el árbol de forma clandestina y nada profesional, pues para la poda hay que tomar en cuenta diversos aspectos como el tipo de árbol, época del año, enfermedad que aqueja a la planta y otros.

Además, por ley, en el centro sólo Emavra puede talar o podar árboles, aunque sus funcionarios están más habituados a la tala que a la poda.

De cualquier manera, el equipo no deja de lado la segunda parte del proyecto: utilizar las ramas secas extraídas del árbol para crear humus, mediante un proceso de lombricultura, pues una labor tan cansadora y peligrosa no se puede ejercer de manera cotidiana.

DATOS

Proyecto integral. PodArte busca que el emprendimiento sea integral, de modo que las ramas secas sirvan para humus y abono orgánico mediante un proceso de lombricultura.

Precios, según el trabajo. Podarte puede cobrar desde 50 hasta 3.000 bolivianos, dependiendo de la dificultad y tiempo del trabajo. Hace falta equipos de primera (desde el arnés hasta el casco) y un seguro de vida.

Contactos. PodArte atiende al teléfono 70700448. También tiene su página Facebook f/PodArte Bolivia.

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